Identificar al mejor talento para tu organización

Annette Castro

El proceso fundamental dentro del viaje al éxito de cada organización es sin duda encontrar al mejor talento humano. Cualquier estrategia empresarial carecerá de fundamento sin las personas que lo llevarán a cabo. Por eso la importancia de alinear los objetivos personales de cada trabajador a los de la empresa, generar políticas de reconocimiento y valorar el gran aporte de cada colaborador.

Entonces, sabemos que la clave está en la motivación, la cultura, los planes de desarrollo, etc… pero ¿Cómo obtenemos a las personas a potenciar? 


Existen diferentes métodos para reclutar al mejor talento. Frente a la globalización y gracias a la tecnología, el mundo está cada vez más conectado a través de las redes sociales. Hoy en día las personas existen en la vida presencial tanto como en la vida online. Por lo que, se ha vuelto indispensable para los reclutadores conocer de diversas herramientas tecnológicas que permitan llegar a estas personas.


Últimamente ha cobrado importancia el “e-recruiting”, que significa captar a los postulantes a través de redes sociales. En estos últimos tiempos, la mayoría de las personas contamos con redes como Facebook, Instagram, WhatsApp para poder mantenernos conectados.


Frente a este escenario surge el desafío de cómo lograr encontrar al talento perfecto para la posición. Tenemos los recursos, solo debemos entender cómo implementarlos.


Por eso, les dejamos 4 tips para reclutar empleando las redes sociales como principal recurso:


1.      Determina la estrategia que usarás para lograr el objetivo. Es indispensable entender dónde se encuentra la persona que estoy buscando y que redes sociales utiliza frecuentemente para establecer la mejor forma de llegar a ellos. Debemos hacer el ejercicio de cuestionar qué tipo de red social es de su mayor interés y cómo logro llamar su atención.


2.      Considera el mensaje que deseas transmitir. Para determinar qué tipo de mensaje emplear debemos ponernos a pensar si transmite lo que la organización es. Una clave para posicionar la organización en redes es transmitir la cultura con cada publicación que se realiza, por lo que se vuelve importante determinar qué tipo de mensaje expresa una oferta diferenciada, reconoce el valor agregado de trabajar con nosotros y se posiciona frente a otras ofertas similares.


3.      Elige una herramienta digital que recoja efectivamente los CV´s. Emplea herramientas que faciliten a los usuarios enviar su CV, pero no descuides tu trabajo como reclutador. Prioriza que la recolección de información sea viable para ambos involucrados, elige la mejor herramienta digital que complemente y establece el método más factible para evaluarlos.


4.      Mantén comunicado al público. Muchas veces la mayor cantidad de reclutados llegarán porque otras personas comparten las publicaciones con sus redes cercanas. Preguntémonos si el público conoce que la convocatoria sigue abierta si se han comunicado los plazos del proceso, si es necesaria una republicación, entre otras consideraciones. Es importante mantener a las personas comunicadas y cuidar de la experiencia del usuario. 


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El verano suele reabrir una conversación recurrente en las organizaciones: horarios reducidos, trabajo remoto, jornadas intensivas o esquemas híbridos temporales. Muchas veces, estas medidas se entienden como concesiones estacionales o beneficios circunstanciales. Sin embargo, vistas desde la experiencia del colaborador, las decisiones que se toman en esta época del año dicen mucho más de lo que parece. La flexibilidad laboral en verano funciona como un espejo cultural. Refleja cómo una organización entiende la confianza, la autonomía y la forma en que acompaña a sus equipos en distintos momentos del año. No se trata solo de trabajar menos horas o desde otro lugar, sino de cómo se gestiona el trabajo y qué tan consistente es la experiencia cotidiana del colaborador. Entre las prácticas más comunes en esta época se encuentran las jornadas intensivas o de medio día , especialmente los viernes. Bien gestionadas, suelen mejorar la percepción de equilibrio y favorecer la concentración en prioridades claras. El riesgo aparece cuando se mantiene la misma carga de trabajo en menos horas, generando presión adicional y una experiencia contradictoria para los equipos. Otra medida frecuente es la mayor flexibilidad para el trabajo remoto . Para muchos colaboradores, esto se traduce en menos traslados y mejor organización personal, impactando positivamente en su experiencia. Sin embargo, si no existen acuerdos claros sobre disponibilidad y coordinación, puede derivar en jornadas extendidas o en una sensación de estar “siempre conectados”. También es habitual la flexibilización de horarios de entrada y salida , permitiendo que cada persona adapte su jornada según sus necesidades. Esta práctica suele ser bien valorada cuando hay objetivos definidos y liderazgo cercano. Su principal desafío es la coordinación entre equipos y áreas, especialmente si no se establecen ventanas comunes de trabajo. Algunas organizaciones optan por políticas de desconexión más explícitas durante el verano , como limitar reuniones en determinados horarios o reducir encuentros no prioritarios. Estas iniciativas suelen mejorar la experiencia del colaborador al ordenar el tiempo y reducir la sobrecarga. No obstante, requieren coherencia desde el liderazgo: de poco sirve promover la desconexión si las urgencias siguen llegando fuera de horario. Cuando estas prácticas se implementan con criterios claros, comunicación transparente y foco en resultados, la experiencia del colaborador se fortalece. El problema surge cuando la flexibilidad se percibe como improvisada, desigual o reversible sin mayor explicación, generando frustración y desgaste en los equipos. Más que una pausa en la exigencia, el verano puede convertirse en un espacio de aprendizaje organizacional. Un momento para observar qué esquemas funcionan mejor, cómo responden los equipos con mayor autonomía y qué ajustes pueden integrarse de manera sostenible al resto del año. Al final, no se trata de una conversación sobre horarios. Es una conversación sobre cultura, coherencia y el tipo de experiencia que las organizaciones están construyendo para quienes las integran, incluso cuando cambia el ritmo.
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